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Una vieja amiga

5 Abril 05UTC 2007

Llevábamos un par de semanas con un inmejorable tiempo. Temperaturas entre 10 y 18 grados, sol cegador y ni una nube en el cielo. Ya había abandonado las botas de inviernos, la bufanda y el gorro. Y algunos días hasta salí a la calle sin abrigo.

Ayer volvió el frío. Y trajo consigo lluvia y un cielo gris muy feo. Vuelta al abrigo, a las botas y al paraguas, pensé. A pesar de que las casas rusas están muy adaptadas al frío (¡sólo faltaría!) y que yo que rara vez tengo frío, ayer puse la bolsita de agua. Era la primera vez. Y no hacía tanto frío, pero me pilló por sorpresa. Sí, ya lo habían avisado, pero yo viendo un cielo azul no me hice a la idea a tiempo…

Puse la bolsita y cogí un libro. No me dió tiempo a leer mucho.

Bolsa de agua

Las temperaturas no han cambiado mucho. Pero hoy ha regresado el sol y ha hecho un precioso y frío día.

[Para aquellas que se preocupan en exceso por mi salud: no, no paso frío. Lo de la bolsa fue vicio.]

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Personalidad múltiple

4 Abril 04UTC 2007

Maria [muh-ree-uh], en inglés, por las mañanas, hasta que salgo de casa.

Maria, pronunciado a la rusa, cuando enseño mi pasaporte. O veces confunden el segundo apellido con el nombre, en tal caso soy Encinar.

Masha, si quedo con algún amigo ruso

Mashá o Mariá (con la r francesita), si es con un francófono.

Rara vez oigo mi nombre como suena en mi cabeza.

¿Os habéis fijado como nos cambia la voz dependiendo del idiomas que en que hablemos? Así veo yo mis voces:

GRAVE    español ->  ruso ->  gallego ->  francés ->  inglés    AGUDA

¿Creéis que es posible que a cada idioma vaya asociada una personalidad? O mejor dicho, ¿es posible cambiar ligeramente la personalidad en función del idioma-entorno en el que nos encontramos? Ahora que vivo con ingleses me doy cuenta de que sin querer el acento yanqui que tenía se ha suavizado un poco y parece que uso más palabras de disculpa y buenas(-falsas)  maneras. Como hacen mis flatmates.

Hablar otro idioma es como viajar. Hay gente que hace turismo, acumula fotos y tickets de visitas guiadas, y hay gente que viaja para aprender. Pues lo mismo pasa con los idiomas. La gente aprende idiomas “porque es lo que tiene que hacer”. Pero si por el contrario lo aprendes porque disfrutas, entonces es abrir la puerta a otro mundo. Es relacionar cultura con lengua, es comprender al otro.

Se ha hecho tarde. Dejo mi filosofía barata para otro ocasión.

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Baloncesto español en Moscú

1 Abril 01UTC 2007

Gracias a Fernando, hoy pudimos ir a ver la final de la Euroliga femenina. Jugaba un equipo español, el Ros Casares de Valencia, contra uno ruso, el Spartak de Moscú. Ganó el equipo ruso, aunque hay que reconocer que la final estaba cantada, y no porque el Spartak fuera muy superior al Casares.

Yo, que siempre voy con los equipos rusos, hoy me sentí muy avergonzada por cómo se portó la organización con el equipo español. Me pareció increíble que un grupo de pequeños ultras (pequeños por jóvenes) se colocaran a menos de 2 metros de la canasta donde tenía que encestar el Casares y pitaran y chillaran como locos cada vez que las españolas se acercaban. Después del cabreo inicial, sólo me daba rabia por la jugadoras y vergüenza porque nadie evitara semejante comportamiento. Además por los altavoces del estadio, que yo suponía neutrales – inocente de mí -, lo único que se oía eran gritos que se repetían una y mil veces a favor del Spartak, ni una sóla palabra de ánimo para el Casares. ¿Es normal? No me puedo imaginar que en un Barça – Madrid, por los altavoces del Camp Nou se oigan cada cinco minutos coros a favor del Barcelona, ¿qué cara se les quedaría a los jugadores del otro equipo? A lo mejor pasa y yo aquí de gili…

  

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Próximo objetivo: Copa Federación de Tenis. Rusia vs. España. ¿A alguien le sobran dos entradas? ¡¡Hay que ver a Sharapova!!

 

 

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Fahrenheit 451

31 Marzo 31UTC 2007

Aprovechando la ausencia de invitados y el dvd del coreano, me he hecho una sesión de cine en condiciones. Vi y disfruté Fahrenheit 451 (François Truffaut, 1966). 

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Despedida coreana

30 Marzo 30UTC 2007

Después de unas vacaciones, vuelvo a escribir. La verdad es que el tiempo pasa volando, dos semanas sin escribir, ¡seré vaga!

He hecho un montón de cosas estos días, no sé por dónde empezar. Lo más reciente ha sido la despedida de Dan, “el coreano”. Un tipo curioso, businessman, como el dice, y que ahora se vuelve a Corea a hacer no sé qué. Nadie tiene muy claro por qué vino a Rusia y menos todavía por qué se quedó casi dos años. Hace estudios de mercado para saber dónde invertir los dineritos de la “fundación”, habla de millones de dólares como yo de rublos y aunque pudiera parecer un fantasmilla más, no creo que lo sea. Muy raro. Pero es una buena persona y tengo que reconocer con Loïc y conmigo se portó muy bien.

He heredado un montón de cosas de él. Mi habitación es pequeña y no sé como voy a acomodar todo: un reproductor de dvd, un caballete con todos sus accesorios, una tostadora y un hervidor-termo para el agua (esto en la cocina, donde tampoco tenemos más espacio), un trípode, un paraguas gigante, música y películas, material de papelería, productos de limpieza (seguro que no se me resistirá ninguna mancha!!), libros…¡hasta una manta plateada de supervivencia! Y yo que tengo un pequeño complejo de Diógenes, lo acumulo todo, lo guardo todo, no sé qué haré con tantas cosas…La idea del mercadillo cada vez me parece más atractiva.

El viernes fuimos a un restaurante coreano para celebrar su despedida, fue como teletransportarnos a Corea. Cogimos un taxi desde el centro y aparecimos en un hotel que más bien parecía un casino de Las Vegas. Lleno de máquinas tragaperras, meses para jugar a la ruleta o al póker y no sé cuántas cosas más. En restaurante está en la planta de abajo. Nada más entrar, casi lo único que oímos en coreano. Nos sentamos en una mesa (menos mal que no nos dió por querer una salita de esas donde comes en el suelo, ¡qué incómodo hubiera sido!) y nos traen un menú en coreano. Lo agradecemos y Dan pide por nosotros. Empiezan a llegar platitos con cosas, casi todas son de color rojo y pican mucho (aunque no tanto como en Corea, se compadecen de nosotros). Son sólo las tapas, que rellenarán durante toda la cena. Llega la comida. Una especie de fondue de caldo de verduras, a la que se añaden los filetes de carne y algunas verduras y algas. Para mí lo más rico fue la tortilla de verduras y calamares y las verduras en tempura. El postre: una bebida dulce hecha con zumo de frutas y canela, muy fría casi como un granizado. Un diez para la comida coreana.

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Dan, Loïc y yo. Comida coreana.

Salimos del restaurante derechitos al Karaoke. La puerta de la derecha. Todos convencidos, entramos sin preguntar (yo suponía que Dan sabía lo que hacía), hay muchas chicas en la entradas, se ríen, qué simpáticas. Justo en ese momento salgo para hablar por teléfono, así que me perdí lo mejor. Resulta que el sitio no era un karaoke sino un putiglú, fino eso sí. No me extraña que se rieran: un coreano, un suizo, una rusa y una española (canta de lejos que somo extranjeros) todos ligeritos a una habitación. Ahora sí, la puerda de la izquierda es el karaoke. Las chicas también se ríen. Al menos alguna habla ruso. Casi dos horas de karaoke y para casa. No sabía lo cansado que es cantar.

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No gano para disgustos

14 Marzo 14UTC 2007

Desde que he llegado no he conseguido salvar ni una sola buena noticia sobre Rusia. Y de verdad que lo intento. No es que haya censura, es que no hay ni pizca de libertad, es tristísimo.

El domingo se celebraron elecciones en 14 regiones y en tres de ellas, Moscú, San Petersburgo y Daguestán, se aplicó el nuevo sistema electoral. Consiste básicamente en restar derechos a los votantes y a los partidos. Cada vez será más difícil que los partidos minoritarios, en su mayoría contrarios al Kremlin, obtengan representación parlamentaria. Según la nueva ley, para poder presentarse a las elecciones tendrán que presentar 200.000 firmas y para poder jugar, tendrán que tener al menos el 7% de la tarta de votos. Hasta ahora existía una opción de voto que era “en contra de todos”, la eliminaron, y por si no fuera poco, ya no hace falta una participación mínima para dar por válidas las elecciones. Al pobre de Alexander Veshnyakov, el jefe de Comisión Electoral Central, se le ocurrió criticar algunos de estos cambios. Ayer Putin lo largó. Y todo para que llegadas las elecciones presidencial en marzo de 2007, estén todos los cabos bien ataditos y no haya ni una sola sorpresa.

Para cambiar de aires, decido ir a ver alguna exposición. Elijo Art-Strelka por su variedad. Esto fue lo que me encontré:

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Pues sí, esa puertita es la entrada a unas de las galerías.

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Este es el patio que hay enfrente de la puerta.

De las nueve galerías que se suponía que tenía el recinto, sólo 2 estaban abiertas. Lloviendo y decepcionados, nos vamos a cenar. Elegimos un restaurante japonés en el centro, para no arriesgarnos. Pedimos muchas cositas ricas, todo tiene una pinta inmejorable. Las camareras son amables, sonríen. Yo también me reí cuando encontré un pelo en el sushi, pero de asco.

Acabamos la noche en Coffee Mania. Nunca falla. Los rusos dicen que ir a estas cafeterías es de europeos o de rusos pijos. La otra opción es tomar un baltika en la calle. Y ya no estamos en edad de hacer botellón.

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Amor-Zanahoria (Любовь-морковь)

13 Marzo 13UTC 2007

Hoy he ido al cine a ver una comedia romántica que se llama así “Amor-Zanahoria”, bellissimo título. Claro, es español no tiene ni pizca de sentido, pero en ruso la terminación de las dos palabras en la misma: amor “liubov” y zanahoria “markov”, y es una expresión que se usa para hablar de lo bonito que es el amor. No encuentro nada parecido en español…no debo de tener las neuronas muy descansadas.

El argumento es muy original. Una pareja se casa y se promete amor eterno. Pasan un par de años, el trabaja demasiado y ella se aburre. Se dan una última oportunidad y acuden a un psicólogo que sale por televisión, que tiene más pinta de adivino que de médico. Al día siguiente, al levantarse, se dan cuenta que han intercambiado los cuerpos. A ella le da la risa, a él le asalta el pánico.  Pero consiguen salir de todos los líos. Ella se las arreglar para trabajar como abogada de ricos moscovitas y ganar el caso, y él logra sobrevivir a las amigas pijas de ella y en el museo donde trabaja como curadora. Cuando comprenden que la vida del otro no es tan fácil como creían y que se quieren de verdad, entonces vuelven a su cuerpo. Lo que decía, original : )

Muy divertida, me reí como pocas veces…pero creo que tiene que ver más bien con que la película estaba en ruso. Las cosas simples y los chistes fáciles no parecen tan tontos cuando los oímos en otro idiomas. Además estaría flipada por poder entender casi todo.

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¡Han venido los Reyes Magos!

12 Marzo 12UTC 2007

Ayer fui a recoger a casa de Tatiana las dos cajas que dejé cuando me volví a España. De vuelta a casa en el taxi iba a pensando qué habría en ellas. Sabía que algo de ropa de invierno y libros, pero no conseguí recordar nada concreto.

El taxista que me llevó a casa tenía complejo de Fernando Alonso, como todos los rusos, la verdad. Como era domingo y las calles estaban casi vacías, aprovecho para sentirse el amo de la ciudad…hasta que yo le pedí que fuera más despacio. No por la velocidad en sí, sino por los frenazos que daba, que me estaban mareando. Y claro, se ofendió. Para colmo cuando voy a pagarle, en lugar de los 330 rublos (unos 10€) que acordé por teléfono, me dijo 400. Protesté. Me dijo: “400 sin cambio, 330 si tiene justo”. Y menos mal que tenía justo, porque hubiera ido al fin del mundo a cambiar, por lo darle ni un rublo de más a semejante imbécil. Y como no me pude estar callada, al final le dije: “¿Que se cree, que los extrajeros somos tontos?. Respuesta: “No, pero usted sí”. Me estuvo bien, por bocazas.

Ya en casa, el ansia me puede y me abalanzo sobre las cajas. Dios, ¡qué emoción!. En la primera hay libros, ¡cuántos!, y ropa de invierno: un jersey, dos abrigos y una botas maravillosas y supercalentitas. En la segunda caja más libros (¿estaba loca?), cachivaches para la cocina, un despertador (que ya estuvo conmigo en Edimburgo), un pijama de Portugal que me compró mi mamá y unos altavoces.

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No recuerdo la sensación de abrir los regalos en Reyes cuando era pequeña, pero creo que tenía que ser algo así. No sabes por dónde empezar ni qué cosa te hace más ilusión, quieres jugar con todas a la vez: ponerme el pijama, después el jersey, los dos abrigos por encima y las botas, ¡que no falten las botas! No lo hice, aunque sólo con imaginármelo, esbozo una sonrisa. Más tarde les llegó el turno a los libros, revistas y carpetas con apuntes.  Después de pasarme un buen rato (h)ojeándolos, los coloqué en la repisa de la ventana, para poder verlos bien. Son pequeños trofeos.

Con los nervios del reencuentro me dieron las 3 de la mañana.

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Sacar a pasear la cámara

8 Marzo 08UTC 2007

Salir a la calle con una cámara de foto es toda una experiencia. Si te paseas por el centro, no pasa nada. Todos supondrán que eres un turista y ni siquiera la militzia (la policía rusa) reparará en qué fotografías. Otra historia es si te sales de los recorridos típicos y quieres ver más, los callejones, las entradas a patios increíbles, edificios que no viene en las guias. Siempre habrá alguien que te pregunte qué fotografías y por qué, y si la respuesta no les satisface, entonces empezará el sermón: “Por qué le haces fotografía a ese edificio viejo, no ves que aquel es más nuevo, ¡házselas a aquel!”. Eso si tiene un buen día, la otra opción es que te siga hablando hasta que se te sacan las  ganas de todo o que amenacen con llamar a la militzia.

 Yo, que soy más bien cobarde y me gusta eso de seguir las reglas para evitar los problemas, es raro que decida arriesgarme a tales hazañas. Soy más bien del tipo que pasea medio haciéndose la loca, como si estuviera de vuelta de todo, y cuando nadie me ve, saco la foto. Esta versión cutre de aprendiz de fotógrafo no da buenos resultados obviamente, pero al menos evita que me meta en problemas.

 El caso es que salí a pasear por la orilla del Moskva y me llevé la cámara. Como la zona era turística, hice fotos sin temer a las miradas inquisidoras. El final del recorrido era el edificio “nuevo” de la galería Tretiakovskaya. En la vieja está todo el arte ruso hasta el siglo XX y en esta, todo el contemporáneo. Quería ver la exposición de Pierrick Sorin que forma parte de la Moscow Biennale of Contemporary Art.

Para mi asombro en las salas había gente haciendo fotos. Yo, de bicho, sólo esperaba la regañina de alguna babushka (“abuela”) de las que vigila en las salas. Esperé y esperé, pero nada. No sin cierto recelo saqué mi cámara. Hice esta foto para probar:

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“Cuando tengo una crisis de creatividad, me paso todo el tiempo en el sofá, no me puedo levantar, me siento muy mal” 

 

Y después ya no podía parar:

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Бога нет = Dios no existe

 

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Fiesta. Vichirinka. Party

8 Marzo 08UTC 2007

Hoy es el Día de la Mujer. Una de las principales celebraciones rusas. Desde pequeños los niños regalan flores y bombones a las niñas, y de mayores, pobre del que en un día como hoy se olvide. No entra en casa.

En Rusia la mujer trabaja desde siempre, así que eso de “día de la mujer trabajadora” les suena raro. Es más, son las mujeres las que más trabajan y no hay aquí distinción de sexos: conducen los tranvías, trabajan en las fábricas, ellas trabajan…Los hombres – ellos mismos lo reconocen – son vagos y además la mayoría bebe, y mucho. Rusia es un país femenino, no sólo porque sean mayoría sino porque son las mujeres las que mantienen el país.

Dicho esto, os cuento la fiestita. Empezó así:

nevera

La nevera, el congelador y dos cubos en el balcón (sí, tenemos balcón y yo no lo sabía!!) llenos de alcohol. Bueno y el litro y medio que hice yo de sangría. Todo un éxito. Definitivamente el mito de que los rusos bebe no es tal. Beben y beben y vuelven a beber…Esta mañana todavía quedaban algunos. Y esta targe todavía queda un okupa que parece que no se quiere ir y que no deja botella vacía. Eso sí, son pacíficos.

Y esta es alguna de la gente que vino:

mosaico gente

Y así es como terminó:

posle-fiesta.jpg

Me lo pasé genial, hablé mucho ruso – ¡hasta pensaron que era rusa! -, conocí a mucha gente y para la vergüenza que me da a mí esto de socializar, no sufrí mucho.